Sigues en el instante preciso
en el que las tinieblas tiran de tus pies
pero es sólo un triste triunfo
El giro de la rueda no te ha desgastado
jamás borró tu ritmo oscilante
entre el aquende y el allende
y por eso aún musitas esperanzas
que hagan remover la sábana
donde te secabas la húmeda piel
Allí te mecías esperando la noche
como esa cuchara de plata
cuando se sumerge en el café
corrompido por tus lágrimas

